martes, 25 de enero de 2011

Habla por los codos... y me la como!!!

Cada niño es un mundo.
Esto yo lo repito mil veces por que resulta imposible de comparar uno con otro. Los niños de mis amigas, todos del mismo tiempo que mi niña, hacen puzles a la velocidad de la luz o montan y desmontan juguetes con una facilidad pasmosa. Mi hija no hace ni un puzle, pasa totalmente. Y cuando le hemos comprado un juguete desmontable, lo ha usado para subirse encima o peor aún, para sacarlo y meterlo de la bañera o del cesto de la ropa.
Pero mi hija habla por los codos.
Es increíble, de verdad, lo cuento muchas veces y todo el que me escucha me sonríe con cara indulgente como pensando "ay, estas madres, qué imaginación" (bueno, de echo esta es una frase literal de mi amigo Manuel).
Pero es que Eire de verdad, habla como una persona mayor.
A los 10 meses lo típico, decía papá y mamá, agua, bibe, pete, pan ... etc.
A los 12 gritaba emocionada ¡abuela!, perfectamente pronunciado. Y llamaba a Bo Ponja y Apicio cuando salían por la tele. Y se comía a besos a mi gato mientras le decía Misi atito bonito.
A los 14 meses se sabía todos los animales, y cuando digo todos, es todos. Ah, y se sabe qué ruido hace cada animal, excepto el koala y el canguro, por que yo tampoco lo tengo muy claro. Y además contaba hasta 10.
Ahora tiene 18 meses, y está en pleno apogeo. No es que repita todo. No. Es que tiene unas conversaciones que te deja con la boca abierta.
Canta todas las canciones del cantajuegos, se las sabe de memoria. Canta las canciones de la tele, la de Bob Esponja, Dora ... Se sabe los nombres de todos los niños de su clase, de sus profesoras, de todos los personajes de la tele y de los cuentos, de todos nuestros amigos... Asombroso, de verdad.
Cuando la recojo de la guarde me cuenta que ha cantado en inglés la canción de los Monkeys, que Iker ha llevado Aspitos y zumo, que ha comido garbanzos y pera y que ha leído el cuento de Besos, besos.
Llegamos a casa y me pide que le ponga fotos en la tele y se emociona llamando por su nombre a todo el que sale. !Abuela Juani! !Abuela Rosi! Prima Tania! Y a veces añade algún comentario gracioso como: prima Tania amiga mía, o abuelo Antonio le quiero mucho.
¿Es o no es para comérsela?
Nos explica que le duele la lengua por que se ha hecho pupa con los dientes, nos cuenta que le duele la tripa, que no le gusta llevar coletas, que ha perdido las horquillas...
Cuando la despierto por la mañana se despereza en la cuna y me dice: hola cariño, buenos días!!
Las educadoras de su guardería me dicen que no solo es que hable, es que además sabe lo que dice y razona perfectamente.
Y aunque algunas veces nos vuelve locos y no somos capaces de que esté callada en los sitios en los que hay que guardar silencio, estamos encantados con esta etapa, disfrutándola al máximo.

¿Hay algo en el mundo mejor que disfrutar de tus hijos?