viernes, 30 de diciembre de 2011

Adaptando a Eire al Jet Lag

Je,je, a nosotros nos cuesta, sí, pero los niños... se vuelven locos.
Bueno, lo primero que tengo que aclarar es que yo pensaba que iba a ser aun peor, y que al final no ha sido para tanto, pero aún así...
Nos ponemos en situación: nos levantamos a las 3:30 h, nos pegamos 12 horas de avión, más cinco horas de coche. A lo que hay que sumar las 6 horas de diferencia que hay en la costa este de Estados Unidos con respecto a España.
Cuando ella se quedó dormida a las 9pm allí, eran las 3 am en España. Claro, a las 4 de la mañana se despierta y ya no quiere dormir más, quiere jugar, ir a desayunar... para ella son las 10 de la mañana. Conseguimos que se quede en la cama tumbada una hora más, pero sin volver a dormirse.
Bueno, al día siguiente se levantó a las 5, el siguiente a las 6... en cuatro días mi campeona ya había cogido el ritmo. Bien por Eire.
Pero ahora llega la hora de regresar a España y ahora la cosa cambia... el primer día se duerme muy bien a las 10 de la noche (las 4 de la tarde en USA) . Y la tía se despierta a la 1 de la mañana pidiendo bajar al parque y la merienda... vamos, que para ella fue como una siestecita de tres horas y para arriba...
Nosotros, que ya teníamos que trabajar a la mañana siguiente, intentamos convencerla de que es de noche y hay que volver a dormir, pero ella no lo tiene nada claro y se tira dos horas con una marcha en el cuerpo que pa qué.
Finalmente se duerme a las tres y pico de la mañana y nosotros aprovechamos las cuatro horitas de sueño que nos quedan por delante.
Bueno, a la ida en cuatro días estaba adaptada al horario de Estados Unidos... a la vuelta tardó ocho días en dormir toda la noche seguida!!!! Cada vez que la oíamos llamarnos a las tres de la mañana por que quería merendar o ver una peli o bajar al parque... nos daban ganas de saltar por la ventana.

Así que ¿cómo ayudar a los niños a afrontar el jet lag? Con mucha paciencia y mucho café.



Nueva York 2011

Diario de NY.

Jueves 13 Octubre.
Nos levantamos y recogemos la habitación corriendo. Estamos ansiosos por llegar a la ciudad. Yo propongo desayunar en el hotel pero Joaquín no quiere esperar ni un minuto para llegar a Manhattan, así que llamamos un taxi desde la recepción del hotel y esperamos en la puerta. La chica de recepción nos dice que serán unos 70 dolares, lo que nos parece muy caro, pues la tarifa desde el JFK es de 45 dolares, y Newark está mucho más cerca, pero bueno, es lo que hay.

El taxista es de ecuador y vamos charlando con él todo el camino, nos explica muchas cosas interesantes de la economía y el modo de vida del extrarradio de Nueva York. Pillamos un poco de tráfico pero en media hora estamos en el Dowtown localizando el Marriot. El taxista nos deja en la puerta y nos dice que son 90 dólares... le miramos sorprendidos y le decimos que creíamos que eran 70, y nos dice que es eso más los peajes. Nos quedamos mudos pero pagamos, claro, ¿qué vas a hacer?

Un poco enfadados por el sablazo nos vamos a recepción a hacer el check in. El hotel nos encanta, es una pasada, muy bonito y muy lujoso. No esperábamos que fuera tan impresionante. El Marriot Downtown ( http://www.marriott.com/hotels/travel/nycws-new-york-marriott-downtown/ ) nos costó 140 euros por noche en una oferta que pillamos con hoteles.com, que es muy barato para el tipo de hotel que es (de hecho la tarifa oficial es de 800 dolares la noche!!). En recepción un botones nos coge las maletas y nos acompaña hasta la habitación. Se queda esperando la propina, y le damos 10 dolares.

La habitación es enorme, preciosa, con una cama king llena de almohadones, una chaise longe frente a la ventana, un baño alucinante... estamos en la planta veintiséis y desde nuestra ventana hay buenas vistas de la zona cero y las torres nuevas, que están sin terminar. Otro botones nos trae la cuna de la niña, y se queda también esperando la propina. A este le decimos adiós y punto, que son las nueve de la mañana y llevamos ya cien euros gastados como el que no quiere la cosa. Y aún sin desayunar.