jueves, 20 de junio de 2013

Como organizar una fiesta al aire libre Memorable

Los días más largos del año, las noches más agradables, el calorcito... el verano es la mejor época del año para realizar una fiesta al aire libre y nosotros cada año, le damos la bienvenida como se merece.

Nuestra experiencia personal para organizar este tipo de fiestas ha sido siempre tan buena, que me he decidido a compartirlo con vosotros. Por supuesto estos tips pueden adaptarse  para cualquier tipo de fiesta en cualquier época del año.

Aquí van  unas normas básicas para organizar una memorable fiesta veraniega:

1. Escoger la fecha:  nosotras solemos escoger el primer sábado del verano,  a finales de junio, o uno de los primeros de julio, por que hay luz hasta bastante tarde, y sueles garantizarte el buen tiempo sin que haga un calor excesivo, como puede ocurrir a mediados de julio, por ejemplo.  Por supuesto, cualquier fecha es buena si hace una temperatura agradable.

2. Escoger el lugar: dependerá de lo que tengáis a mano. Claro, lo ideal es hacerlo al aire libre en algún jardín, terraza, patio... pero si no disponéis de este espacio, no renunciéis a vuestra fiesta,  otras opciones son utilizar un local de la comunidad de vecinos, alquilar un local vacío... por supuesto puedes hacerla en el salón de tu casa si lo organizas bien y es un grupo pequeño. Cada uno verá, según sus recursos.

3. Los invitados: ya sé que parece una tontería, pero es muy, muy importante seleccionar bien a los invitados. No se trata solo de decírselo a toooodos tus amigos... piensa bien en las personas que realmente te apetece que estén, en las personas que crees que se lo pasarán bien, en los que se llevan bien con los demás... muchas veces el éxito de una fiesta está en escoger bien a los invitados.  Organizar una buena fiesta supone un esfuerzo y un gasto que no merecerán la pena si te encuentras con un invitado que no se habla con otro, que no se integra, que no quiere participar, que da la nota en exceso...  así que NADA de invitar por compromiso. No hay un número mágico, nosotras solemos organizar grupos de entre 20 y 30 personas, nada que se descontrole demasiado.

4. La temática:  escoger un tema general para la fiesta en el que luego se basarán la decoración, la comida, las invitaciones... Esto hace que todo esté acorde y facilita mucho el trabajo a la hora de escoger objetos decorativos y organizar todo lo demás.  Por ejemplo se puede hacer por colores, como una fiesta negro y blanco; o se puede escoger un tema, como una fiesta ibicenca; o se puede hacer de disfraces, como una fiesta de monstruos; o con temática estacional,  como una fiesta del pareo...  bueno, cada uno que se estruje la cabeza con su temática, que bastantes ideas he dado ya!!!!

5. Las invitaciones: deberías enviarlas por lo menos con dos meses de antelación, que en estas fechas la gente comienza a moverse mucho los fines de semana y si no avisas con tiempo, puedes encontrarte con que unos se van al pueblo, otros se van a la playa, otros ya se han comprometido para ir a una barbacoa...  Así que escoge la fecha y avisa a todos con dos meses de antelación.  Puedes imprimir unas invitaciones tradicionales y enviarlas por correo, puedes enviar invitaciones por email, hacer un grupo de Whatapp... No es una boda, así que no tiene por qué ser algo tradicional.  No olvides indicar en la invitación la fecha, la hora, la dirección, el teléfono de contacto y la temática de la fiesta.  Puedes incluir alguna condición divertida, como: es obligatorio ir de blanco, o imprescindible disfraz para acceder...  lo que se te ocurra.

6. La decoración:  mucha gente ve innecesario perder tiempo en la decoración... es cuestión de gustos, claro está, pero mi experiencia personal es que aportar unos toques decorativos ayuda a ambientar la fiesta, y a que la gente se sienta a gusto con la temática general.  He visto casos en los que sin decoración, la gente se siente como si no estuviera de fiesta, y el ambiente se viene a bajo con facilidad. Así que nuevamente tiramos de temática general... decorar a juego con la que hayamos escogido.
 La verdad es que con un poco de imaginación, podemos hacer una decoración muy vistosa sin demasiadas complicaciones:  con cartulinas y acuarelas podéis hacer unos  banderines, carteles o pancartas  y distribuirlos por el lugar de la fiesta (por ejemplo en la entrada, para dar la bienvenida, o junto a las mesas de la comida y la bebida).  También puedes echar un vistazo por internet, en tiendas especializadas o en bazares. En una fiesta veraniega no olvidéis las velas, los farolillos...
Distribuye bien las zonas:  una zona amplia con mesas de fácil acceso para colocar la comida y la bebida, una zona sin nada para que la gente pueda estar de pie hablando o bailando, una zona con cojines en el suelo, o sillones, o colchonetas donde se puedan sentar a charlar y descansar.

7. La comida:  lo ideal en este tipo de fiestas es organizar un buffet donde cada uno se sirva lo que quiera. Piensa que si sois 20 personas sentadas en una mesa, a ti te tocará estar sirviendo a todo el mundo y no disfrutarás de tu fiesta.
Así que organiza con antelación las mesas:
- Una mesa donde puedas poner cosas frías hechas con anterioridad, como vasitos de gazpacho, canapés, ensaladas, huevos rellenos, sándwiches,  tortillas, empanadas...
- Una mesa con los postres y dulces, donde puedes incluir tarta, cupcakes, bocaditos, chuches...
- Una mesa con bebidas: recuerda que no solo de cockteles vive el hombre, y que tendrás que tener refrescos, vino, agua... especialmente si habrá niños en la fiesta.

Si quieres incluir algo caliente de más consistencia (las mesas con cena fría suelen entusiasmar a las mujeres y dar la risa a los hombre a partes iguales),  puedes optar por hacer algo en el horno para sacarlo a última hora, como costillas o pizzas. O puedes poner una barbacoa para que se hagan en el momento unos pinchos morunos, costillas, alitas, hamburguesas...

La mesa del buffet quedará genial y será más accesible si pones las cosas en varias alturas, a sí que tira de cajas, bandejas, ensaladeras o lo que tengas por casa. Un recurso que yo suelo usar es forrar unas cuantas cajas de cartón pequeñas con el mismo mantel que lleve la mesa, así creamos varias alturas sin ningún esfuerzo.  Recuerda poner en la misma mesa y bien a mano todo el menaje y accesorios  que creas que puedan hacer falta, como servilletas, cubiertos, vasos,  palillos, hielo, rodajas de limón...  Por supuesto, tira de materiales desechables y evitarás sufrimientos posteriores a la hora de limpiar y recoger, además de tener la posibilidad de ponerlo todo a juego con la temática de la fiesta, pues ya tienes menaje desechable prácticamente en cualquier color y formato.
Un consejo: normalmente habrá invitados que se ofrezcan a llevar algo a la fiesta, algunos incluso te preguntarán. Así que con anterioridad haz una lista de cosas sencillas que puedas encargarles a ellos, como refrescos,  pastelitos, aperitivos, empanadas... algunos llevarán directamente lo que se les ocurra.  Cuando prepares la mesa del buffet, deja reservado un espacio para estas cosas.

8. Actividades:  este punto es completamente libre; quiero decir, a veces no hace falta organizar ninguna actividad para que sea una gran fiesta, pero opcionalmente se puede pensar en algunas cosas que hacen que la gente se anime y se meta en situación. Especialmente si hay niños, esto se vuelve más que necesario. Aquí se pone en marcha la imaginación e iniciativa de cada uno:  competiciones y juegos, concursos, karaoke, sesiones de fotos...  seguro que la temática de tu fiesta te sugiere alguna idea...


9: Precauciones:  algunos consejos si no queremos interrumpir la fiesta. Quita de en medio las cosas delicadas que se puedan romper o estropear, más vale prevenir.  Deja bien cerradas las puertas de las habitaciones donde no quieras que entre nadie. Avisa a tus vecinos de que esa noche habrá algo de ruido extra (especialmente si sabes que hay algún vecino con tendencia a quejarse). Deja un acceso fácil y visible para el cuarto de baño, te evitarás que te estén preguntando constantemente o que la gente ande por la casa abriendo puertas. Deja a alguien encargado de abrir la puerta de la calle, pues con el jaleo tal vez no se oiga el timbre y algún invitado se quede fuera. Ten a mano y bien visibles unas mantitas, toallas, cháles... que según avanza la noche al aire libre puede hacer fresquete y no queremos que la fiesta decaiga.

10. Ten una buena actitud:  no te obsesiones con que todo salga según lo planeado... !disfruta de tus invitados¡ Mentalízate por adelantado a que no vas a enfadarte por nada... relaaaajate,  hay imprevistos que no puedes evitar y con los que tendrás que lidiar llegado el momento: que llueve, pues todos para dentro; que se quema la carne, pues a comer rica ensaladita; que te falla gente en el último momento, pues a más tocáis; que algún vecino se queja por la música, pues apagamos la música y nos dedicamos a charlar y a criticar al vecino...


Con este Decálogo a mano, verás que fácil es que tu fiesta sea un éxito... se tirarán medio año acordándose de la última fiesta, y otro medio año preguntando cuando será la siguiente.

Happy Party!!!!!


viernes, 14 de junio de 2013

Un día en: Los Angeles IMPRIMIBLE

Los Angeles es una ciudad que despierta pasiones y odios a partes iguales.  Cuando comienzas a buscar información y comentarios sobre ella, te encuentras con gente que no le gustó nada de nada y te recomienda que estés un día como mucho o que ni vallas, y te encuentras con gente que le ha encantado y que repetiría para ir muchos más días.

Bueno, mi opinión es que si vas a la costa oeste... no te puedes ir sin visitar Los Angeles.  Es una ciudad mítica donde encuentras  miles de referencias del cine a cada paso,  enormes parques temáticos, famosas playas...  ¿por qué no dedicarle por lo menos un día?

Pero cuando te pones a organizar un recorrido por la ciudad, te encuentras con un gran inconveniente, que la ciudad es tan, tan, tan enorme, que hay que organizarse muy bien para que el día realmente resulte bien aprovechado. Pensar que el área metropolitana de esta ciudad mide nada menos que 100 kilómetros de norte a sur... ¿os imagináis?   Esta ciudad empieza en Madrid y termina en Avila!!!!  Así que lo primero que yo le recomiendo a todo el mundo es que alquile un coche, pues moverse en cualquier transporte público puede hacerte perder un tiempo precioso.

Empecemos la ruta temprano dando un paseo por el Downtown. Tendréis que buscar un parking, a menos que sea domingo, que el aparcamiento en la calle es gratuito.  En el cruce la la 4 W St y la  S Olive St encontrareis algunos de los rascacielos más altos de la ciudad, algunos de ellos, de un diseño realmente impresionante.

Entre los edificios hay curiosas placitas llenas de fuentes y terrazas ajardinadas, por ejemplo en la parte trasera del precioso edificio Two California Plaza. Podéis acercaros a Pershing Square, un pequeño parque enclaustrado entre rascacielos. Continuando por Grand Ave hacia el noreste os encontrareis con muchos edificios emblemáticos: Walt Disney Concert Hall, Dorothy Chandler Pavilion, El Music Center, la catedral de Nuestra Señora de Los Angeles... justo al lado de la catedral está Grand Park, un agradable parque con una gran fuente central.

 Desde aquí, a la derecha por Temple St llegaréis al Court House, el precioso edificio del City Hall...

Podemos continuar caminando o mover el coche hasta alguno de los parkings de la zona de El Pueblo.

Si cruzamos la autopista por alguno de los puentes de Main St o Sping St, llegamos a El Pueblo, la zona más antigua de la ciudad, donde tuvo sus inicios. A nosotros la zona nos gustó mucho, era domingo por la mañana y había muchísimo ambiente en la calle.
 Si queréis  podéis descargar un mapa en pdf de El Pueblo, donde vienen indicados todo los edificios históricos:   http://www.ci.la.ca.us/elp/pdf/elpSiteMap.pdf

Pasando por Sanchez St os encontraréis con los edificios más antiguos de la ciudad, aunque algunos están en restauración, pero es una zona realmente interesante:  Pico House (1869), Masonic Hall (1858), Firehouse (1884)...

La plaza es una zona ajardinada y agradable donde los domingos tocan música mexicana en directo en el kiosko. A la izquierda de la plaza tenéis también algunos edificios históricos, como Brunswig Building (1888), Plaza House (1883) y la Plaza Catholic Church (1818).  Continuando de frente desde la plaza, encontramos  Olvera St y su animado mercadillo.  Es una buena zona para comprar recuerdos, darse un capricho, o picar algo en alguno de sus variados puestos callejeros.

 Es tentador, pero no tenemos todo el día... no nos podemos ir de aquí sin visitar Avila House, la casa más antigua de la ciudad (1818). Esta casa perteneció al alcalde de la ciudad de Los Angeles, Don Francisco de Avila, después fue un cuartel militar en la guerra Mexico-Americana en 1847,  a finales del siglo 19 y principios del 20  pasó por casa de huéspedes y restaurante, hasta que en  1928 fue salvado de la demolición y convertido en museo. Hoy día podéis encontrar un interesante museo con muebles y objetos de la época.

A solo unos pasos, cruzando Alameda St, llegaréis a Union Station, una bonita estación de trenes de 1939. Aunque por fuera es de un bonito estilo colonial, de fachada blanca y rodeada de palmeras, lo que impresiona es su interior, de brillantes suelos de cerámica, grandes ventanales y techos de madera.  Cuando estás en el hall, realmente parece que estuvieras en cualquier hotel elegante, pero no en una estación de tren.

Llega en momento de ir a por el coche, y trasladarnos a la zona de Hollywood Bulevard.  Subimos por Sunset Bulevard hasta enlazar con Hollywood Bulevard, antes de que te des cuenta empezarás a ver las estrellas por el suelo.  Nosotros aparcamos en la calle sin problema, pero si tenéis problemas para encontrar aparcamiento, hay algunos parkings por la zona.

Ya es cuestión de ir buscando tus estrellas favoritas en ambas aceras, y pasando por delante de sitios tan míticos como el Musso and Frank Restaurant (el restaurante más antiguo de Hollywood Blv), el Teatro Egypcio, el Museo de Cera, el Hollywood Guiness Museum, el Ripleys Believe or not Museum (con su T-Rex de cartón piedra), El Disney Studio Store,  El Capitán Theatre, El Kodak Theatre, el Chinese Theatre (con sus famosas huellas y firmas), el mítico Roosevelt Hotel... entre medias, cientos de tiendas  y puestos de souvenirs.

  La zona es mucho menos glamourosa de lo que uno podría pensar, de hecho, en algunos momentos tiene un aspecto bastante cutre, pero tiene ese puntito mítico que hace que te emociones. Desde un mirador del Centro comercial Kodak tendréis unas bonitas vistas del Hollywood Sign.

Si como nosotros, empezáis esta ruta temprano, os habrá dado tiempo a hacer todo esto antes de la hora de la comida. Por lo que es un buen momento de buscar un sitio para comer algo en alguna de las muchas pizzerias, taquerías o restaurantes de la zona, antes de seguir la ruta.

Ponemos rumbo a las colinas de Hollywood para subir por las empinadas calles repletas de casas caras y mansiones hasta llegar al observatorio Griffith.  Desde este punto tendremos preciosas vistas de toda la ciudad y del Hollywood Sign. Desde el mirador del observatorio, además, tendremos la oportunidad de tomar consciencia de la verdadera extensión de esta descomunal ciudad.

Tomamos la larguísima Western Avenue hasta enlazar con Wilshire Blv para hacer una breve parada en Hancock Park y ver La Brea Tar Pits, unos viejos pozos de alquitrán, filtrado desde hace miles de años,  que son Patrimonio Natural Nacional. Hay un museo al norte del parque donde se pueden ver los huesos hallados en estas pozas de brea, entre los que se encuentran restos de lobos, perezosos, tortugas, bisontes e incluso un mamut de la edad de hielo.  Si no queréis ver el museo, podéis asomaros a una de las pozas que hay al sur del parque, donde se puede ver la brea burbujear en el agua y las estatuas de una familia de mamuts hundiéndose en ella. A nosotros nos pareció un lugar bastante curioso.

Continuamos Wilshire para acercarnos a la famosa Rodeo Drive. Aparcamos el coche muy cerca, en una preciosa calle residencial por Reeves Dr. Y nos dimos un paseo por la mítica calle de la moda. Justo en la esquina entre Wilshire y Rodeo, frente al Beverly Wilshire Hotel (el precioso edificio de ladrillo rosa donde se alojaban los protagonistas de Pretty Woman), está uno de los puntos más interesantes de esta zona.  El resto de la calle, es una sucesión de tiendas y escaparates de mega lujo, con deportivos aparcados en las puertas, y mucha gente guapa por la calle.

Tomamos Sunset Blv y nos acercamos hasta Beberly Hills por esas largas calles flanqueadas de palmeras. En la esquina entre Beverly y Sunset nos encontramos oculto entre acacias y palmeras con el famoso Hotel Beverly Hills, el favorito de las estrellas de la edad de oro de Hollywood. No  nos podemos marchar de aquí sin echar un vistazo a este hotel con cientos de referencias al cine y la música:  donde Elisabeth Taylor pasó seis  lunas de miel, Howard Hughes reservaba nueve bungalows para él solo durante treinta años,  Katherine Hepburn se lanzó a la piscina con un caro vestido de fiesta, Spencer Tracy descansaba en las tumbonas tras los partidos de polo, John Lennon y Yoko Ono se pasaron una semana sin salir de la cama, Chaplin filmó en sus jardines...  y el precioso edificio rosa es la portada de Hotel California de los Eagles.

Ahora es un buen momento para sacar nuestro lado voyeur y darnos una vuelta por las casas de los famosos. A nosotros nos regalaron un Movie Stars Homes y nos pasamos un par de horas de lo más divertidas recorriendo las calles buscando las casas de las estrellas de Hollywood entre las mansiones de  Beverly hills y Bel-Air.   Sin mapa, igualmente podéis recorrer la zona y si no sabéis de quien son las casas, siempre os lo podéis inventar.

Depende de la época del año en que esteis y de la hora que sea,  pero este sería un buen momento para acercarnos a ver anochecer a la playa. Desde Beverly se puede coger directamente la Santa Monica Blv hasta la playa de Santa Monica.

 Si aún queda suficiente luz, en Palisades Beach podéis daros una vuelta por la mítica playa de los vigilantes,  ver sus casetas, los famosos coches amarillos... no esperéis ver a Pamela Anderson con el bañador rojo.  Desde esta playa, vimos una inolvidable puesta de sol.

Al anochecer el Pier de Santa Monica es un sitio muy animado, lleno de neones y luces de colores. A pesar del frío que hace en este sitio a la caída del sol, nos animamos a montar en la montaña rusa y pasear entre las atracciones.  Es el momento perfecto para buscar un lugar donde cenar, en el mismo Pier o en la cercana Santa Monica Promenade, donde además de decenas de restaurantes, encontraréis muchas tiendas abiertas hasta tarde.
Así que es el lugar perfecto para terminar el día... hasta que el cuerpo aguante.